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La primera malla en material plástico del mercado

El método de filtrado por anillas incorpora en su interior anillas (como su propio nombre indica) para realizar la función de filtrado. Estas anillas son colocadas en un cilindro o cartucho e insertadas en el interior del filtro, colocadas todas en la misma orientación y compactadas, de manera que crea un entrelazado con una luz de paso determinada por el cruce donde el agua con las partículas en suspensión pasa a través de ellas quedando así retenidas dichas partículas, obteniendo así la filtración deseada.

Dependiendo del proceso y de la morfología de la anilla podemos diferenciar dos grandes tipos de filtración;

- Filtración en Profundidad (empleo de anillas convencionales).
- Filtración Selectiva (empleo de anillas Novhidro).

En ambos casos, la teoría del procedimiento es la misma; El agua entra al filtro con las impurezas en suspensión y se provoca su movimiento de manera helicoidal. Las anillas están insertadas en el cartucho en el interior del filtro, colocadas de manera idéntica longitudinalmente una sobre otra y comprimidas. La depresión creada por la entrada del agua en el interior del cilindro formado por las anillas, favorece el paso del agua a través de las anillas. En este momento, se realiza la filtración. Después se crea otra depresión para favorecer la salida del agua limpia ya filtrada.
El cilindro formado por todas las anillas, de manera independiente a sus características morfológicas, tendrá un número determinado de entradas en su superficie exterior y un número determinado de salidas en su superficie interior. La superficie exterior del cilindro formado por las anillas convencionales es la que hasta la fecha se conoce como “Superficie de Filtrado”, pero en dicha superficie no todos los puntos son entradas de agua o entradas al circuito filtrante.
En las anillas convencionales el método de filtración consiste en formar un tamiz por medio de microcanales que se forman con las estrías que las anillas incorporan en ambas caras, con las que además definiremos el micraje de la anilla, de manera que se consigue un número determinado de celdas entrelazadas los cuales se han de detener las partículas en el recorrido del agua por toda la superficie de la anilla.

Según este sistema, las partículas deben quedar retenidas antes o después en la trenza de celdas formada por las anillas. Esta retención obedece según los cálculos establecidos por los distintos fabricantes a la “Superficie de Filtrado” que le atribuye cada fabricante a su filtro automático. En primer lugar, como hemos visto anteriormente, esta “Superficie de Filtrado” es en realidad el “Área de la Sección Exterior del Cartucho de Anillas”, por lo que la superficie real de filtrado tendría que venir expresada en el número de agujeros o pasos de filtración de un tamaño o luz determinado que se forman en la superposición de dos anillas de un mismo tipo de micraje, es decir, la “Superficie Real de Filtrado” vendrá expresada por el número de luces que se formen para un micraje determinado en el área de la sección exterior del cartucho de anillas. Este número de luces tiene un fácil y rápido cálculo expresando el micraje de las anillas en micras (0,001 mm) o mesh (número de poros existente en una pulgada lineal)(1 Pulgada equivale a 2,54 cm). Realizando dichos cálculos en las anillas empleadas en los Filtros Automáticos Rofisa obtenemos el siguiente resultado:

- 1 Anilla de un Filtro Automático Rofisa para un micraje de 125 micras (120 mesh) en superposición con otra de igual marca y características consta de 3.060 poros o 0,478 cm2 de luz de paso cada anilla. Para un área de sección exterior del cartucho de anillas de 1.334,50 cm2.
Esta comprobación también se puede realizar de igual forma con las características del resto de fabricantes, obteniendo menores resultados con mayores áreas de sección exterior del cartucho de anillas.

En segundo lugar y no por ello mucho menos importante, la teoría también recoge el término “automático” para los filtros que emplean la filtración en profundidad con anillas. Como hemos citado anteriormente, el paso del agua sucia a través de las anillas y la posterior salida del agua limpia se producen por medio de presiones y depresiones, que en los filtros convencionales se efectúa con el empleo de mecanismos que son accionados por medio de émbolos o pistones, con el consiguiente desgaste o mantenimiento que el empleo de estos mecanismos ajenos al cuerpo del filtro genera. Además, el método de filtración en profundidad presenta el inconveniente de que los microcanales creados para retener las partículas en suspensión, en numerosas ocasiones realizan la misma función de retención durante el proceso de lavado, provocando el descenso del rendimiento de dicha función, por lo que al comprimirse las anillas para la función de filtrado, las partículas retenidas en el proceso de filtrado, y no expulsadas tras el proceso de lavado, quedan aplastadas en las anillas impidiendo el cierre natural de las mismas, generando pérdidas de carga y pérdidas del caudal. Todos estos elementos combinados terminan con los Filtros Automáticos en continuo proceso de lavado o directamente en colapso de la instalación.

Algunas teorías apuntan que dicho fenómeno puede ser corregido por el efecto hidrociclón durante el proceso de filtrado o por el movimiento generado por los chorros de limpieza al incidir en las anillas durante el proceso de lavado. Este hecho es fácilmente revocable dado que el efecto hidrociclón reduce su fuerza a razón de la disminución del caudal, y los chorros de limpieza, al incidir de manera constante en la misma posición dentro del cartucho de las anillas, no provocan la completa separación de las mismas disminuyendo el porcentaje de lavado.

Podemos deducir entonces que estos mecanismos retrasan el mantenimiento de las habituales limpiezas manuales con ácidos de las anillas y otras operaciones convencionales en este tipo de filtros, pero como es evidente, no dotan de la autonomía que debe existir en un sistema automático de filtrado.

Los Filtros Automáticos Rofisa, incorporados en los Equipos Automáticos Novhidro, gracias a la tecnología aplicada en su diseño y fabricación, son capaces de realizar una filtración Selectiva a 5 micrómetros, y cumplir incluso mejorar las características expuestas en los pliegos de condiciones de proyectos a licitar de los equipos de arena y de mallas metálicas de acero Velocidad filtración, Caudal tratado, Requerimientos de limpieza, Presión de trabajo, Superficie de filtración, Superficie de instalación y Requerimientos Energéticos.

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